Primero debemos saber qué significado tiene nuestro Útero y porqué debemos sanarlo; para esto vamos a entender que el útero no es solo una parte física de nuestro cuerpo que pertenece al aparato reproductor femenino en donde se gesta el feto y donde se produce toda la fertilización del mismo.

En realidad el útero es un enorme potencial de energía y poder porque es precisamente donde nace la existencia, el placer y la supervivencia; es un Mándala de vida, un espacio sagrado de creación, expansión y transformación. Allí crece la vida de hombres y mujeres de este planeta y es desde la gestación donde todas las emociones son recibidas y entregadas; este órgano tiene la capacidad de crear, soltar y liberar, y todo lo que en la naturaleza tiene ese poder, lleva la energía sagrada de lo Divino porque esa es la armonía del Universo.

Para poder acceder a la divinidad que reside en la pureza de nuestra Alma, la Mujer debe curar su vientre, y sanar la herida ancestral de lo femenino que ha pasado de generación a generación a través del momento mismo de la gravidez.

La pelvis en realidad es un contenedor de energías físicas, espirituales y emocionales; la matriz un cuenco de historias sagradas alimentadas por experiencias tanto traumáticas como eróticas; el útero refleja la sexualidad, la capacidad de enraizarnos y encontrar nuestro lugar en el mundo; en el se capta la energía psíquica donde se almacenan y recogen 4 clases de energías; No en vano Sigmund Freud hablaba que para sanar la histeria de las Mujeres debía sanarse su útero porque ésta era producida por alguna experiencia traumática guardada en el inconsciente; y es que durante mucho tiempo las mujeres hemos sido censuradas incluso por el ciclo menstrual haciéndonoslo ver como algo sucio que debemos ocultar e interrumpir porque esta visto como una enfermedad o como un obstáculo para realizar algunas actividades, se nos dio pastillas, toallas y tampones para de esta manera detener un proceso tan normal de creación que la naturaleza en su perfección nos regaló como dadoras de vida.

Solo existe una manera de sanar el inconsciente colectivo y es Sanar nuestro útero, no solo estaremos sanándonos a nosotras mismas si no a los hombres con los que compartimos nuestras experiencias de vida; parece increíble pero es real, ¿sabes de qué manera nuestro cuerpo retiene energías?

A través del Linaje femenino: Por la conexión entre madre e hija desde la concepción se ha pasado información de útero a útero; cada hija trae todas las madres que la precedieron; así es como nosotras mismas podemos vernos reflejadas en nuestro linaje familiar mediante las similitudes de caracteres, sueños, hábitos y hasta deseos; todo esto viene porque nos formamos en la matriz, el lugar donde la mujer dirige sus emociones, lo que obligatoriamente nos hace entender y sentir nuestra línea materna, aprender y hasta sanar junto a ella.

Impregnación Genética: Cuando intercambiamos fluidos como: Semen, fluido vaginal, y saliva. Durante la penetración de un hombre a una mujer el aura de ésta quedará impresa por 7 años, ya que no solo compartimos información química si no energética también; recibimos, retenemos y acumulamos información de nuestras parejas sexuales y la sostenemos en nuestro útero, hasta que incluso logremos afectar nuestra manera de pensar porque tal como el cerebro, el útero simplemente es un captador y transmutador de toda esa energía.

Introyectos o Creencias: Las ideas o creencias llamadas introyectos son absorbidos en nuestro inconsciente generalmente desde nuestra infancia. Frases que se nos fueron repetidas constantemente desde que éramos niñas y que se quedaron grabadas en la mente impidiéndonos actuar de una manera más acorde a la realidad.

Emisión energética: La cual requiere de proximidad y tiempo; ¿Les ha pasado que cuando se encuentran rodeadas constantemente por otras mujeres, en general comienzan a menstruar al mismo tiempo? Es decir, el psiquismo femenino hace que la vibración entre una mujer y otra active la hormona oxitocina la cual mejora la capacidad de las mujeres incluso de los hombres, en promover la interacción social, superar el temor y promover un círculo de confianza y afecto>; sin embargo esta situación también altera la sensibilidad nuestra por lo que podemos empezar a vibrar al mismo nivel energético del entorno en que estemos.

Existen múltiples heridas emocionales e incluso físicas que son producidas por ejemplo por relaciones sexuales que no han sido concebidas bajo amor y/o respeto, sino simplemente para descargar y aliviar una tensión sexual, estas se traducen en cistitis, hongos, inflamaciones, cáncer de cérvix o problemas en el momento del coito; esto no solo hiere a la mujer sino también al hombre porque él también puede llevar impresa toda esta carga a través de sus experiencias sexuales.

No se nos ha enseñado a respetar nuestros dones más preciados, La sanación natural, la intuición, el respeto por nuestro cuerpo, por nuestro ciclo, nuestra conexión con la naturaleza, los vínculos con nuestros espacios sagrados, genitales y del corazón; Por esto es nuestro turno de rescatar la diosa que habita dentro de nosotras, reconocernos, empoderarnos y ayudar a sanarnos solo así estaremos también sanando la humanidad. En nuestras manos está la sanación y elevación de nuestra energía y de nuestro poder femenino.

Angela Sarmiento

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